Literatura y teatro para reflexionar sobre el tiempo, la esperanza y las segundas oportunidades

La Fundación Mapfre Canarias y la Asociación Sociocultural Travesía presentan una nueva creación escénica inspirada en relatos escritos por personas internas de centros penitenciarios de toda España
La Fundación Mapfre Canarias y la Asociación Sociocultural Travesía estrenaron el pasado mes de junio junio la obra teatral Disculpen la espera, una producción inspirada en relatos y microrrelatos escritos por internos e internas de centros penitenciarios españoles en el marco del Concurso Nacional de Relatos Cortos y Microrrelatos «Ángel Guerra».
La representación tuvo lugar en la sede de la Fundación Mapfre Canarias en Las palmas de Gran Canaria y supone la consolidación de una iniciativa que une literatura, teatro y participación social como herramientas de expresión, reflexión y transformación personal.
El proyecto tiene su origen en el Concurso de relatos cortos y microrrelatos «Ángel Guerra», impulsado desde 2010 por la Fundación Mapfre Canarias y la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias con el objetivo de fomentar la lectura y la escritura en los centros penitenciarios del país. A lo largo de más de dieciséis años, cientos de personas privadas de libertad han participado en esta iniciativa, encontrando en la creación literaria un espacio para compartir experiencias, emociones y nuevas perspectivas de futuro.
Tras la experiencia desarrollada el pasado año con Cuentos desde la celda, esta segunda producción teatral vuelve a llevar al escenario algunos de los relatos seleccionados en el certamen, demostrando cómo las palabras pueden trascender el papel para convertirse en encuentro, diálogo y creación colectiva.
La obra ha sido desarrollada por la Asociación Sociocultural Travesía bajo la dirección de Graziano Pellegrino y cuenta con la participación de un elenco formado por personas internas del Centro Penitenciario Las Palmas I, ex internas y actores y actrices voluntarias. En las funciones programadas en la Fundación Mapfre Canarias los días 4 y 5 de junio participaron catorce intérpretes, mientras que una versión específica de la obra ha sido representada posteriormente los días 26 y 27 de junio dentro del propio Centro Penitenciario Las Palmas 1 y el 6 de julio en el Centro Pentienciario Las Palmas 2, con un elenco ampliado de veinte actores internos.
Una reflexión escénica sobre la espera y el paso del tiempo
Disculpen la espera nace de una selección de relatos galardonados en las últimas ediciones del concurso, entre ellos El maestro, Querido diario; La silla; Un juego cruel y Momentos.
Sin embargo, la obra va más allá de la adaptación literaria. El espectáculo es el resultado de un proceso de creación colectiva desarrollado a través de talleres de teatro social impulsados por la Asociación Sociocultural Travesía. Durante meses, los participantes trabajaron alrededor de una imagen sencilla pero poderosa: las marcas que alguien deja en una pared para contar el paso de los días.
A partir de esa reflexión surge una pregunta universal: ¿qué hacemos mientras esperamos?
La propuesta escénica convierte la espera en el eje central de una experiencia poética y profundamente humana. A través de distintas historias, los personajes hablan de aquello que anhelan, de las oportunidades perdidas, de los afectos que permanecen y de la posibilidad de construir un futuro diferente. La obra invita al espectador a detenerse y reflexionar sobre la relación que cada persona mantiene con el tiempo, la memoria y la esperanza.
Como señala la propia sinopsis de la obra, «toda espera —por banal que parezca— puede redimirse si se convierte en conciencia». En ese espacio suspendido donde el tiempo parece detenerse, la obra explora cómo la espera puede convertirse también en un territorio de transformación.
Cultura, participación y reinserción
Más allá del resultado artístico, Disculpen la espera pone de manifiesto el valor de la cultura como herramienta de participación social. El proyecto crea espacios de encuentro entre personas con trayectorias vitales muy diferentes y favorece procesos de expresión, escucha y trabajo colectivo que contribuyen al desarrollo personal de sus participantes.
La iniciativa reafirma además el compromiso de la Fundación Mapfre Canarias y de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias con el acceso a la cultura y con la promoción de actividades que favorezcan la reinserción social a través de la creatividad, la educación y la participación activa.