
Iker Javier Pérez Omar es graduado en Ingeniería Física por la Universidad Carlos III de Madrid y cursará, con una beca de Fundación Mapfre Canarias, un Máster en Ingeniería Mecánica (Master of Science in Mechanical Engineering, MSME) en Northeastern University, en Boston.
Se especializará en el diseño y control de robótica vestible y dispositivos de asistencia médica, con el objetivo de desarrollar tecnologías como prótesis inteligentes capaces de responder a la intención de movimiento de las personas y aplicar este conocimiento al desarrollo tecnológico y social de Canarias.
¿Qué significa para ti recibir esta beca de Fundación Mapfre Canarias en este momento de tu trayectoria?
Recibir esta es un gran honor y llega en un momento muy especial de mi carrera. Poder seguir desarrollándome en Boston, uno de los principales centros tecnológicos del mundo y escenario de algunos de los retos más punteros, me permitirá continuar aprendiendo rodeado de investigadores y profesionales de primer nivel.
Es, sin duda, una oportunidad excelente que aprovecharé al máximo. Además, contar con el respaldo de la Fundación Mapfre Canarias le da un significado especial. Siento que no emprendo este camino solo, sino con el apoyo de mi tierra, y eso refuerza mi compromiso de devolver algún día a las islas parte de todo lo que aprenda.
¿Qué te llevó a elegir Ingeniería Física? ¿Cuándo descubriste que era a lo que querías dedicarte?
Desde siempre me han fascinado la ciencia y la tecnología. Eso fue lo que me llevó a estudiar Ingeniería Física en Madrid. Ahora quiero dar el siguiente paso y aplicar los conocimientos teóricos que he adquirido a retos prácticos y con impacto.
Durante mi intercambio en el Georgia Institute of Technology tuve la oportunidad de acercarme a distintas disciplinas, entre ellas la mecatrónica. Allí, al comprobar cómo las ecuaciones físicas y matemáticas que había aprendido podían tener una aplicación tangible e interactuar con el entorno, descubrí que el control inteligente y la mecánica eran los ámbitos en los que quería desarrollar mi carrera.
Me di cuenta de que lo que realmente me motiva es ese punto en el que la teoría y la ingeniería convergen para crear algo tangible capaz de resolver un problema.
¿Qué esperas aprender en esta nueva etapa que te ayude a crecer profesional y personalmente?
Tengo grandes expectativas ante esta nueva etapa. Northeastern University es un centro de referencia en investigación, con laboratorios como el Institute for Experiential Robotics, donde espero profundizar en el diseño y el control de sistemas.
En el ámbito profesional, quiero adquirir un sólido dominio técnico del control de sistemas que respondan a la acción humana y trabajar junto a algunos de los mejores investigadores en este campo. Pero, más allá de lo técnico, sé que vivir y formarme en un entorno tan competitivo también me hará crecer como persona.
Tu trabajo está relacionado con la robótica biomédica y las prótesis inteligentes. ¿Qué impacto puede tener esta tecnología en la vida de las personas?
El impacto puede ser enorme y muy directo, porque se trata de devolver movilidad e independencia a personas que las han perdido. Mediante sistemas de control capaces de responder a la intención de quien utiliza la prótesis, esta deja de ser un simple sustituto para adaptarse al movimiento y al entorno que la rodea.
De este modo, una prótesis puede acercarse mucho más al funcionamiento de una extremidad natural. Pero, además, su potencial va mucho más allá: puede reducir la dependencia de otras personas y permitir a sus usuarios recuperar autonomía en actividades cotidianas.
Eso es precisamente lo que más me motiva de este campo: que la tecnología deje de ser un fin en sí misma y se convierta en una herramienta al servicio de las personas y de la sociedad.
¿Qué supone formarte en un ecosistema como Boston y qué aprendizajes te gustaría trasladar algún día a Canarias?
Boston es uno de los principales centros mundiales de la ingeniería y la robótica, con universidades y empresas líderes en sistemas autónomos. Formarme allí supone estar en un entorno en el que se está definiendo el futuro de la tecnología, con acceso a un nivel de investigación, talento y recursos difícil de igualar.
Gracias al programa de cooperación profesional de Northeastern, además, tendré la oportunidad de combinar la investigación con experiencia en la industria. De todo ello, lo que más me gustaría trasladar a Canarias no es solo el conocimiento técnico, sino también la mentalidad innovadora propia de un ecosistema como el de Boston.
Los retos de nuestras islas exigen precisamente una cultura en la que los problemas complejos se aborden sin miedo y en la que industria, investigación y sociedad trabajen de forma conjunta. Sería un honor formar parte de ese impulso para que el ecosistema de innovación prospere en Canarias y para que el talento local tenga más motivos y oportunidades para quedarse y desarrollarse aquí.
¿Cómo te gustaría que fuera tu trayectoria profesional dentro de diez años?
No sé qué vueltas dará la vida durante la próxima década, pero tengo claro que me gustaría estar en una posición desde la que pueda generar un impacto positivo en las personas. En los próximos años quiero aprovechar mis estudios en Boston y la experiencia que adquiera para contribuir al desarrollo de tecnologías que mejoren realmente la vida de las personas.
Me gustaría estar al frente de proyectos de desarrollo o investigación, liderando equipos que compartan mi visión y la misma ambición de lograr que esos proyectos tengan un impacto positivo, también en Canarias.
Si dentro de diez años puedo mirar atrás y comprobar que mi trabajo ha contribuido a devolver autonomía y bienestar a alguien, me sentiré muy satisfecho.
«Me gustaría que dentro de unos años Canarias fuera un lugar situado en la vanguardia de la tecnología y el desarrollo científico. Nuestras islas, con una población envejecida y comunidades dispersas, plantean grandes retos y hacen aún más necesarios los avances en robótica y cuidados médicos, el desarrollo de soluciones de energía sostenible y la innovación en tecnologías de la comunicación. Contamos con el talento necesario, pero es fundamental impulsar estas tecnologías de forma sostenible para que tengan un impacto positivo en las personas. También espero que quienes busquen oportunidades no tengan que mirar necesariamente fuera, sino que puedan encontrarlas en sus propias islas».
¿Qué mensaje darías a otros jóvenes de Canarias que aspiran a estudiar o investigar en universidades de referencia internacional?
Les diría que vayan a por ello sin dudar, pero con una idea clara de lo que buscan. Primero, los animaría a definir bien qué quieren hacer o qué experiencia esperan obtener de una universidad en Estados Unidos o en Europa continental, porque que una universidad tenga renombre o prestigio no significa necesariamente que vaya a ofrecer las oportunidades que cada persona necesita.
Si sabemos bien a qué aspiramos, podremos enfocar nuestro esfuerzo de manera más eficaz y trazar mejor nuestro camino.
También les diría que asuman el rechazo como una parte natural del proceso y que no dejen que les frene. Solicitar plaza en universidades de referencia es un proceso competitivo y exigente, y es posible que reciban muchas respuestas negativas por el camino.
Lo importante es no venirse abajo y continuar, porque solo hace falta una respuesta afirmativa para empezar a cumplir nuestros sueños. Mucho ánimo.