Cielito Lindo: una historia de acompañamiento a través de la música
Andrew Rossetti visitando nuestro proyecto de Musicoterapia
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Hay ocasiones en las que los corazones se tocan sin mediar palabra, momentos donde los acordes y una melodía popular son suficientes para compartir historias y situaciones. Todos tenemos canciones que representan a una persona, un lugar o un momento. En esta ocasión, la entrañable letra de la canción Cielito Lindo quedará para mí como la banda sonora de un instante que perdurará grabado en mi retina espero que por mucho tiempo.

Una habitación con dos mujeres que al son de una guitarra comienzan a cantar:

Ese lunar que tienes, cielito lindo, junto a la boca
No se lo des a nadie, cielito lindo, que a mí me toca
Ese lunar que tienes, cielito lindo, junto a la boca
No se lo des a nadie, cielito lindo, que a mí me toca

Un marido que aplaude junto a su mujer, que ha preferido no participar en la sesión, pero si ver a sus compañeras, un hijo que mira a su madre con orgullo mientras recuerda cada estrofa, y una señora que se emociona al escuchar una de sus canciones preferidas.

No es una novela, es lo percibido en una de las sesiones vividas durante la visita del Dr. Andrew Rossetti, doctor en Musicoterapia y director de Musicoterapia en Oncología del Louis Armstrong Center for Music and Medicine del Hospital Mount Sinaí de Nueva York, por los hospitales de las islas de Gran Canaria y Tenerife donde se realiza nuestro programa de Musicoterapia Hospitalaria.

Musicoterapia Hospitalaria

Desde el año 2015 venimos desarrollando el Programa de Musicoterapia Hospitalaria, un proyecto que impulsa la musicoterapia como tratamiento complementario en los principales Complejos Hospitalarios Universitarios de nuestra Comunidad Autónoma. Aportar una dinámica artística-creativa que mejora los efectos adversos de la hospitalización: aislamiento social, la falta de estimulación o el abordaje de estados de estrés, miedo, apatía, etc.

No es una simple cuestión de armonizar los espacios, va mucho más allá. El Dr. Rossetti nos cuenta que los efectos emocionales y físicos que se han observado en los pacientes que participan en este tipo de sesiones son innumerables. Si nos centramos en los emocionales, el Doctor asegura que muchas de las personas beneficiarias presentan cuadros depresivos o ansiosos que mejoran al escuchar o interactuar con su canción favorita.

Con relación a esto último, insiste en que la ciencia dice que es más eficaz la terapia si es el paciente quien elige la melodía que lo acompañará o, en otras palabras, la banda sonora de ese día. Sin embargo, el enfoque de la pieza varía en función del estado de la persona usuaria o de lo que se quiera provocar en ella.

Además, el Dr. Rossetti señala que una de las propiedades que tiene la música es que “une fácilmente a las personas, creando una sensación de comunidad y soporte, lo que hace que sea muy fácil incluir a las familias y al personal sanitario en las terapias”. Esta capacidad de la música para generar conexiones profundas y significativas no solo mejora la interacción entre los pacientes y su entorno, sino que también fomenta un ambiente de confianza y colaboración, donde todos los involucrados pueden participar activamente en el proceso de recuperación.

Con esta entrevista, se cierra una semana en la que, después de lo vivido, solo puedo decirte:

Canta y no llores
Porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones.